MALES QUE
TIENEN REMEDIO
Como todos sabemos, hace unos meses sucedió un terrible tsunami en
Tailandia, que se llevó por delante todo lo que se encontraba, sin ninguna
excepción, devastándolo todo.
Yo, Natàlia Menció, médica especializada en traumatología, hace un mes, viajé como cooperante de la ONG Médicos del Mundo a Tailandia con el fin de colaborar y prestar mi ayuda en todo lo posible.
Yo, Natàlia Menció, médica especializada en traumatología, hace un mes, viajé como cooperante de la ONG Médicos del Mundo a Tailandia con el fin de colaborar y prestar mi ayuda en todo lo posible.
La situación en el país es muy crítica, mucho más de lo que puede parecer a
través de los medios de comunicación.
La estadística demuestra la magnitud de la tragedia. Hasta el momento, más de un 35% de la población ha fallecido, un 50% se encuentra gravemente herid y solo un 15% de los habitantes se encuentra en buenas condiciones o bien presenta heridas superficiales.
La estadística demuestra la magnitud de la tragedia. Hasta el momento, más de un 35% de la población ha fallecido, un 50% se encuentra gravemente herid y solo un 15% de los habitantes se encuentra en buenas condiciones o bien presenta heridas superficiales.
El problema que más preocupa en estos momentos a las ONG que trabajan en el
territorio es la situación de los menores. La mayoría de los niños, por motivos
distintos, se han quedado sin sus padres o familiares que puedan hacerse cargo
de ellos, ya sea porque han fallecido o han desparecido en medio de la multitud
y del caos provocado por el agua.
Otro gran problema que afecta a la
mayoría de habitantes del territorio es la falta de un lugar donde vivir. La
gran ola derribó un 70 % de los edificios y muchos de los que se mantienen en
pie no presentan las condiciones mínimas de seguridad necesarias para ser
habitados nuevamente.
Por si esto fuera poco, la escasez de alimentos y medicamentos es cada vez más evidente y la sensación de inseguridad se apodera de la población minuto a minuto.
Por si esto fuera poco, la escasez de alimentos y medicamentos es cada vez más evidente y la sensación de inseguridad se apodera de la población minuto a minuto.
La situación es insostenible y la necesidad de ayuda internacional
absolutamente urgente. Por ello, es imprescindible que corra la voz: todo el mundo debe saber exactamente lo que
está ocurriendo en este lugar del mundo. No se trata de una crisis cualquiera,
se trata de una tremenda catástrofe que no ha hecho más que empezar, y que
tardará mucho en terminar a menos que los países del primer mundo ofrezcan su
ayuda inmediatamente y sin nada a cambio: Necesitamos alimentos, agua potable, medicamentos y
cualquier tipo de apoyo físico y moral, personas dispuestas a colaborar en lo
que haga falta. No es necesario que sean médicos, basta con la voluntad. En
estos momentos, la voluntad vale más que el oro.
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